viernes, 13 de noviembre de 2009

Me gustan las galletitas de animalitos porque en sus formas nunca logran ser animalitos, pero nadie puede negarle a las tardes de mates como fantástico entretenimiento el adivinar a que animal hace referencia la galletita. Y morderlos, en un acto de canivalismo simbólico, en mi cabeza puedo escuchar la oveja (Si es que decidí que eso fuera una oveja) lamentarse por el infortunio de su suerte, al caer inevitablemente en la moledora de mis dientes CRIC CRIC CRIC, y que bajen bajen bajen.
No todo el tiempo somos alcoholicos y drogadictos, señorita moral.

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